Setsuna, un amor que crece como un árbol

Los hombres siempre han sentido un especial apego por los autos. O al menos, esa es la preconcepción que existe con ellos. Teniendo esto en cuenta, Toyota ha creado un carro que refleja el paso del tiempo a través del cariño de su propietario. Estamos hablando del Setsuna, un auto que desafía la noción de que los autos son sólo productos industriales.

Lanzado durante el Milan Design Week, el Setsuna se presenta como un auto que a simple vista parece inverosímil. El diseño de sus curvas y su suave textura se ve aunado a una técnica de elaboración que lo despoja de clavos y tornillos aparentes. Es un concept car que busca a través de su creación y de su emblema, evocar el paso del tiempo en el que la acumulación de momentos se vuelve primordial. El auto “crece” contigo, literalmente.

Para los que se preguntan si este auto de verdad funciona, la respuesta es “sí”. El Setsuna cuenta con un rendimiento vehicular básico y es capaz de conducir, girar y detenerse. Para lograr esto, cada tipo de madera fue seleccionada para una aplicación específica. Para los paneles exteriores, se seleccionó cedro japonés por la viveza y el refinamiento de su veta de la madera, y su flexibilidad como material. Para el marco, fue seleccionado el abedul japonés por su fuerte rigidez; para el suelo, se seleccionó zelkova japonesa por su resistencia y durabilidad excelente, y para los asientos, se seleccionó la aralia de ricino de textura suave.

En cuanto al armado del Setsuna, se utilizaron técnicas japonesas tradicionales como okuriari y kusabi. Estas dos técnicas permiten que la madera se pueda unir, permitiendo que los paneles exteriores se instalen y se quiten sin utilizar clavos o tornillos. Esto no sólo aumenta la fuerza de las articulaciones, sino que también hace posible hacer cambios parciales en el armazón.

Por otra parte, quizás una de las cosas que le aportan el aspecto deportivo y moderno al Setsuna es el material que realza a la madera: el aluminio. Destacado en varias partes del vehículo, se ha utilizado en las tapas de ruedas, el volante, y los bastidores de los asientos. Además, un display de aluminio muestra las horas mediante una manecilla corta, un circuito completo dura 24 horas, otra manecilla larga muestra el paso de los días, cuyo circuito dura 365 días, y el medidor contador del centro en color negro con números blancos muestra el paso de los años. Este medidor de 100 años muestra el paso del tiempo a lo largo de la historia, en la que el Setsuna se mantiene como integrante de una familia. Incluso cuando el coche se transmite a una nueva generación, el medidor sigue girando. Esto crea un bello contraste que también está en armonía con las piezas de madera del Setsuna.

Cada detalle del Setsuna cuenta. Su acabado aplicado por capas, asegura un envejecido natural que reflejará el paso de los años haciéndolo ver incluso mejor que ahora mismo. Las curvas que lo conforman, son suaves y delicadas y juegan en sintonía con las diferentes perspectivas desde donde se puede apreciar el auto. Por último, su acogedor interior juega con la gama cromática de la madera y hace juego gracias a delicados asientos de cuero oscuro que resaltan gracias al aluminio.

Sin duda alguna, el Setsuna es un auto que toca la fibra emocional de todos aquellos que disfrutamos jugar con autos a toda velocidad en las carreras que hoy en día sólo llevamos en nuestro corazón.

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Setsuna, un amor que crece como un árbol