MISS, MISSY

Por: Malena Ferrer

Dos documentales biográficos sobresalieron durante la recién acabada temporada de premios: Amy y Whathappened, Miss Simone? Como suele suceder con muchos de los filmes que son expuestos agresivamente ―PR y lobby mediante―, una vez terminado el encanto de las alfombras rojas, el interés por ellos se diluye. Pero los que son capaces de sobrevivir al alboroto, perdurarán en el tiempo como prueba de su genuino valor.

Circunstancia que como un acto, tanto de justicia poética como de trágica coincidencia, marcó a las enormes Nina Simone y Amy Winehouse. Detenerse en sus rasgos biográficos no es menester, pues los respectivos documentales no sólo están a la altura del compromiso, sino que lo exceden. Son mucho más que la narración cronológica sus vidas. Las dos, músicos geniales y mejores intérpretes; encarnan períodos puntuales de la cultura popular.

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En Nina, el compromiso político y social es determinante, pero sobre todo necesario e ineludible. Así como ineludible fue el ostracismo del que fue víctima por la rigidez y coherencia con las que predicaba. En Amy, descansa la fierecilla dormida de la fama instantánea y viral. La que al despertar lo consume todo y desaloja el cuerpo de la huésped.
Sus letras, profundamente personales, incluso literales, incorporaban el individualismo propio de su generación frente a la mirada colectiva de Simone. Hacer el ejercicio de verlos seguidos, permite ponerlos en perspectiva y disfrutar, aunque a ratos muy dolorosamente, de un curioso estudio cultural de las estrellas populares y cómo nos hablan de la sociedad que fuimos o somos.

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