Por: Isabel Prato

Es muy común que para ti gastronomía signifique sabores, culturas, momentos específicos e ingredientes típicos de una región, pero si dejamos a un lado esta costumbre de adaptarla a un mapa y se convirtiera en algo más científico ¿llamaría la atención? Seguro que sí.

Física, química y gastronomía se fusionan en el más sofisticado proceso tecnológico para transformar alimentos en esferas, espumas, emulsiones y geles que cambiarán para siempre tu concepto de la cocina, ¿imaginas raviolis transparentes? ¿Caviar de miel? ¿Postres dentro de una esfera y hasta bebidas (con alcohol o sin alcohol) con varios sabores completamente diferentes el mismo vaso? ¡Es posible con la gastronomía molecular!

La innovadora y creciente técnica tiene como objetivo estudiar los procesos físicos y químicos que ocurren durante la cocción de los alimentos, e impulsar el arte y creatividad dentro del gourmet. Asegura Heston Blumenthal (restaurante The Fat Duck) que es una cocina para experimentar, y aunque suene elitista e inaccesible no se necesita un título espacial para disfrutarla.

¿Es segura esta tendencia?

Es muy posible que te de miedo probar un plato que para lograr este espectacular aspecto haya pasado por procesos con nitrógeno líquido, baños de agua, jeringas, medidores de Ph, carragenina, maltodextrina y cantana entre otros, pero no hay nada que temer, porque estos “productos químicos” son todos de origen biológico, vegetal, microbiano o animal y están aprobados mundialmente. Y además, no es algo que comerás todos los días ¡atrévete!

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Cocina molecular: la nueva cara del gourmet